CASA LITE
En el litoral norte de Santander, la vivienda se sitúa en lo alto del barrio de Monte, donde la topografía encuentra sus cotas más elevadas para luego descender suavemente hacia el horizonte del Cantábrico. Desde el inicio, la propuesta intenta reconocer y reflejar esta situación de leve, pero evidente, pendiente en la parcela. El primer énfasis está marcado por el gesto de llegada, el tránsito de lo público hacia la intimidad de lo privado: no se trata de entrar a una casa, sino atravesar un umbral que conduce hacia el confort del hogar y la vastedad del paisaje. El acceso, se descubre por un jardín y patio interno privado consiguiendo una fachada sur, oxigenando la planta y matizando la experiencia, ofreciendo luz y privacidad antes de abrirse en plenitud hacia las vistas panorámicas. Así, lo íntimo y lo colectivo se entrelazan en un recorrido gradual que va desde la protección hasta la apertura.
La vivienda, de unos casi 200m², se presenta en líneas modernas, ordenando las zonas íntimas hacia un lateral y recostando en sentido opuesto las áreas sociales que sostienen la vida cotidiana, mientras la continuidad visual y física con la exterior prolonga la experiencia hacia el paisaje. Hormigón, hierro corten y estuco blanco conforman una materialidad sobria y duradera, en tanto la propuesta espacial busca enmarcar fragmentos del paisaje, convirtiéndose en mirador a la vez que refugio y extensión serena del territorio.